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FMF - Foro de Mineralogía Formativa
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Nomenclatura en castellano para minerales
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jm




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MensajePublicado: 09 Ene 2018 12:42    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola JM y JL
Ya he visto que no está accesible la descarga. Por favor, no dejéis de avisar cuando lo tengáis disponible. Y en cuanto a lo del catalán... Bueno, yo también lo hablo en la intimidad, como dijo aquel :-D. No es tan difícil entenderlo escrito siendo algo técnico, y en el peor de los casos, siempre nos quedará algún amigo o San Google!
Gracias y saludos

_________________
JM el Tocapiedrotas
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Frederic Varela




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MensajePublicado: 10 Ene 2018 11:32    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola JM.
Por si alguien más está interesado, aclarar que el Nomenclàtor como tal, publicado el 2010, solo está disponible en papel. Cada año se ha ido actualizando, y la actualización sí que está en formato digital y se puede descargar de forma gratuita.
En cuanto al Nomenclàtor en sí, se puede pedir a través de la web en el enlace anterior o directamente a esta dirección de correo electrónico
gmc@minercat.com
y lo mandamos por correo, el precio es muy asequible (lo tenéis en el enlace de arriba).
Saludos.

_________________
Frederic Varela Balcells
Grup Mineralògic Català
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 12 Ene 2018 09:53    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (6)

Los nombres de los minerales de raíz antroponímica/toponímica sin/con diacríticos

La publicación “Tidying up mineral names: an IMA-CNMNC scheme for suffixes, hyphens and diacritical marks” de Burke (Mineral. Record, 39, 2008) incluye los requisitos para utilizar correctamente los signos diacríticos (tildes y similares, en general) en los nombres oficiales de especies minerales de raíz antroponímica o toponímica. El contenido de esta recomendación podría resultar polémico en el caso de lenguas que, como el castellano, dan usos específicos a sus diacríticos. Pero hemos dicho «en los nombres oficiales», ya que dichos requisitos van dirigidos a estos nombres en inglés.

En grafía inglesa no hay problema con los diacríticos añadidos, ya que estos pasan a ser algo así como simples “adornos” gráficos. Pero para otras lenguas la cosa cambia. Es el caso del castellano, lengua en la que los acentos ortográficos (tildes) sí cumplen una función concreta en la palabra: marcar la vocal de la sílaba tónica (la que se pronuncia con más intensidad) en determinadas circunstancias establecidas por normativa ortográfica. En el caso del catalán, por ejemplo, a ello se añaden variaciones fonéticas (vocal abierta, vocal cerrada).

Para el tema del uso o no de los diacríticos es ejemplarizante el caso de una especie mineral muy “nuestra”, la calderonita. ¿O no se escribe así? La forma inglesa (oficial) anterior a 2008 era calderonite. De ahí, directamente, el equivalente en castellano calderonita, ningún problema. Pero desde 2008 el nombre oficial es calderónite, con la incorporación de la tilde castellana (´), que marca la vocal o como la de mayor intensidad de pronunciación (del antropónimo Calderón). El equivalente directo en castellano de esta forma sería entonces calderónita, y pasaríamos a tener una palabra esdrújula. Inaceptable, ¿no?, ya que los nombres de los minerales con terminación -ita o -ina (o de cualquier sustancia química con terminación -ina), como ya dijimos, se pronuncian como palabras llanas (con la mayor intensidad de pronunciación en la i), nunca como palabras esdrújulas.

¿Qué hacer en este caso? Nada. Ni siquiera tratándose de nombres con raíz antroponímica o toponímica. Por tanto, creemos que debe mantenerse la situación anterior a 2008 y no aplicar diacríticos. Al menos aquellos que puedan entrar en colisión con las normas ortográficas establecidas para el castellano. Así que, en inglés calderónite y en castellano calderonita.

En nombres grandfather (anteriores a 1959) no ha habido cambios: aragonite se sigue escribiendo así en inglés, y no aragónite, con la ó del topónimo Aragón (de Molina de Aragón).

Otros diacríticos, como las vocales con diéresis tipo “umlaut” (ü, ö, ä) o tipo o barrada (ø), creemos que sí pueden aceptarse, como ya se hace hasta ahora habitualmente (hübnerita, böhmita, bästnasita…), con preferencia respecto al equivalente castellanizado ‘ue’, ‘oe’ y ‘ae’ (huebnerita, boehmita, baestnasita…). También se aceptarían todo tipo de consonantes con diacríticos, incluida la y (por ej.: ý).

Por tanto, la raíz antroponímica/toponímica para el castellano se tomaría tal cual del nombre oficial (en inglés), pero evitando incluir aquellos diacríticos que entren en colisión con los empleados en castellano por normativa ortográfica.

Otra posibilidad podría ser escribir igualmente los acentos, pero mantener la pronunciación como palabra llana, solución que para la RAE constituye una aberración ortográfica y fonética.
La RAE tampoco acepta escribir correctamente la raíz y hacer la conversión de -ite/-ine a -ita/-ina, pero sin acentuar la i delante de vocal (error que puede hallarse en algunos glosarios y diccionarios on-line).
Y es aún menos aceptable tomar la raíz del inglés, tal cual (sea del tipo que sea), y cambiar simplemente la terminación -ite/-ine por -ita/-ina. Esto obligaría al uso en castellano de nombres como ‘chalcopyrita’, ‘chromita’, ‘molybdenita’, ‘sphalerita’, etc. Ante esto, sería mejor dejarlo todo en inglés y punto.


CONTINUARÁ…

Josep Lluís Garrido
Joan Manuel Ybarra
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 17 Ene 2018 11:46    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (7)

Los nombres de elementos químicos en prefijos y raíces de nombres de minerales

Sabemos que los prefijos para nombrar minerales (antepuestos a la raíz o nombre raíz) pueden ser de tipo químico o de tipo cristalográfico, siendo los primeros mucho más habituales.

Estrictamente hablando, los prefijos sólo se aplican en nombres en los que la raíz (nombre raíz) es el nombre de otro mineral con el que tiene relación química o estructural; en los demás casos, los posibles prefijos son en realidad parte de una raíz compuesta: calcosiderita y fosfosiderita (ambas son fosfatos no relacionados entre sí ni con el carbonato siderita,), hidrozincita (un carbonato no relacionado con el óxido zincita), telurobismutita (un telururo no relacionado con el carbonato bismutita), etc.

Los prefijos de tipo químico se emplean para indicar, respecto al nombre raíz, el predominio de un determinado elemento químico en su composición (en una o varias posiciones de su fórmula química).
Por ej.: la ferroactinolita es el equivalente a la actinolita con predominio de Fe2+ en vez de Mg.

El máximo de prefijos químicos posibles es de tres. Así, el nombre de especie mineral actualmente más largo corresponde a una con tres prefijos:
la potasicmagnesiofluoroarfvedsonita (potasic-magnesio-fluoro-arfvedsonite).

En algunas nomenclaturas (no en todas), como en la de los anfíboles (desde 2012), en los nombres oficiales se incluyen guiones para separar los prefijos entre sí y respecto a la raíz; por ej.: ferro-actinolite (un anfíbol), en cambio, ferrorhodonite (un piroxenoide).
En castellano los prefijos no se separan con guiones, como se observa en sustantivos como antiposmodernidad, ferromagnetismo, hiperactividad, metalenguaje, pseudociencia, ortocentro, etc.

Los prefijos químicos más habituales corresponden a cationes o aniones: alumino-, arseno-, calcio-, cupro-, ferri- (forma abreviada de ferrico-), ferro- (forma abreviada de ferroso-), fluoro-, hidroxilo-, magnesio-, potassic-, sodic-, etc.
La mayoría acaban en o, pero en algunos esta o puede no escribirse.

Los prefijos se escriben con una grafía que corresponde a una forma aceptada en castellano para los elementos químicos en general, pero puede haber duplicidades en casos concretos.

El ejemplo de ferro- es significativo en castellano: la lengua lo acepta como prefijo aunque el elemento químico se escriba de otra manera, hierro.
En realidad ‘ferro’ se adapta a una forma culta, de origen latino, presente total o parcialmente en numerosos sustantivos y adjetivos (ferrocarril, ferromagnetismo, férreo, ferruginoso, etc.).
Lo mismo ocurre con cupro- o plumbo-.
En estos casos no hay duplicidad de posibilidades.

Los casos de duplicidad se pueden dar, desde un punto de vista estrictamente de nomenclatura química, cuando un mismo elemento se puede escribir de dos maneras diferentes, una propia y más tradicional, y otra asimilada y más técnica: cinc/zinc, circonio/zirconio, volframio/wolframio; pero también ‘calio’/’kalio’ (potasio).

A finales de 2016 la IUPAC publicó la tabla periódica con los símbolos y nombres validos y definitivos de los 118 elementos químicos conocidos.
Poco después, la Real Sociedad Española de Química propuso una reunión con representantes de la RAE, la RAC y Fundéu, de la que resultó un informe con los «Los nombres y símbolos en español de los elementos aceptados por la IUPAC […]».
En dicho informe aparecen aceptadas diversas duplicidades, entre ellas: zinc/cinc, circonio/zirconio, yodo/iodo y wolframio/volframio, «de acuerdo con el uso mayoritario» (habría que ver que entienden por “uso mayoritario”).
Llama la atención comparar los dos primeros: se acepta zinc como nombre preferente (más que cinc), pero con zirconio no hacen lo mismo y se sigue dando preferencia al nombre con c inicial.
La duplicidad itrio/ytrio, que hemos visto en diversos diccionario/glosarios, aquí no aparece.

Nosotros consideramos preferible aplicar, tanto en raíces como en prefijos de nombres de minerales, las formas asimiladas, de uso ya habitual, que además se corresponden a inicio de palabra con los respectivos símbolos químicos: de Zn, zinc; de Zr, zirconio; de W, wolframio; de K, ‘kalio’.

Carlos Díaz G.-Mauriño indica a lo largo de su Diccionario de términos… estas duplicidades, si bien al final él acabó por ser más bien conservador y optó por la forma más tradicional.
En nuestro Nomenclàtor…, en cambio, damos preferencia a las formas asimiladas, por lo dicho hasta ahora y también por una cuestión más bien práctica: si hay dos formas posibles y aceptables, mejor tomamos la más cercana a la empleada en el nombre oficial: ‘kalio’ (mejor que calio), wolframio (mejor que volframio), zinc (mejor que cinc), zirconio (mejor que circonio).
Así tenemos: kaliborita (mejor que caliborita), kalinita (mejor que calinita), zincita (mejor que cincita), hidrozincita (mejor que hidrocincita), wolframita (mejor que volframita), zincolivenita (mejor que cincolivenita), zircón (mejor que circón), etc.

Ahora iríamos más allá, y extenderíamos lo dicho a dos casos menos habituales, pero que creemos que igualmente deben acabar siendo válidos en nombres de minerales.
Estos dos casos se corresponden con un intercambio en la letra inicial del nombre respecto al símbolo químico: iodo/yodo (símbolo I) e ytrio/itrio (símbolo Y).
Se trata de dos dualidades ya observadas en glosarios químicos y geológicos.
La primera, además, aparece en el informe sobre los nombres válidos de los elementos químicos (antes comentado), si bien dando preferencia a la forma yodo.

El caso iodo, con i inicial, como su símbolo químico (mejor que yodo, forma más habitual) puede extrañar por ese inicio con ‘io’, pero éste existe en otros términos científicos, como ión y sus derivados (ionización, ionosfera, etc.), que se pronuncian sin problema.
De la misma manera, para los nombres de minerales, mejor iodo que yodo: iodargirita (única especie hasta ahora), aunque obviamente hay que mantener la forma con y inicial como nombre alternativo, yodargirita.

Para ytrio/itrio (prefijo ytro-/itro-), con y inicial, como su símbolo químico (mejor que ‘itrio’, forma habitual), existen más ejemplos: ytrialita-(Y)/itrialita-(Y), ytrocrasita-(Y)/itrocrasita-(Y), ytrotantalita-(Y)/itrotantalita-(Y).
No hemos hallado ejemplos con doble t (de ‘yttrio’). Aquí hay que mantener las formas con i inicial como nombres alternativos.

El caso de thorio/torio no está tan claro, y menos aún el de rhodio/rodio, raro hasta ahora en nombres de minerales.
Para el primero, y aplicando el criterio anterior, podrían escribirse con th al inicio, como su símbolo químico, pero a diferencia de ‘ytrio’ o ‘iodo’, hemos hallado muy pocos glosarios/diccionarios que acepten en castellano, ni como segunda opción, nombres derivados del término ‘thorio’.
Por lo tanto, parece especialmente discutible aceptar como nombres alternativos las formas con th inicial: torianita/thorianita(?), torita/thorita(?), tornasita/thornasita(?), etc.


CONTINUARÁ…

Josep Lluís Garrido
Joan Manuel Ybarra
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Miguel Calvo




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MensajePublicado: 17 Ene 2018 15:45    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola a todos.

Me parecen unas disquisiciones interesantes, pero yo tendría en cuenta el principio básico que utiliza la Real Academia Española en su aceptación de términos en español: lo que llaman el "uso por los hablantes cultos". En este caso, "cultos" debería entenderse como "especialistas en ese campo". De modo que si una mayoría de los mineralogistas españoles e hispanoamericanos escriben "conicalcita", el término válido es conicalcita, no "conicalcocita", se cual sea la etimología y la derivación literal y exacta. Y lo mismo vale para los demás términos.
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Emilio Téllez




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MensajePublicado: 17 Ene 2018 22:25    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Comparto lo dicho por Miguel, Yo incluso no he cambiado términos que creo que son algo obsoletos como volframita o pechblenda, son términos a los que les tengo cariño de mi época de estudiante. Creo que la nomenclatura en español, ya está bien tal como está y si sale algún mineral nuevo, se “castellaniza o españoliza”, tal como suena (fonéticamente) pero con escritura en español (ortografía, pero sin forzar),y ya está, no hay que liarse tanto, ¿no?.
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Alfredo Petrov




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MensajePublicado: 17 Ene 2018 22:54    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Estoy de acuerdo con Miguel y Emilio. No veo necesidad de esforzarse tanto en aproximarse el nombre en castellano al nombre del mineral en inglés (y lo digo a pesar de que el inglés es mi idioma materno).

Los Chinos y Japoneses tampoco utilizan nombres parecidos al inglés. Por ejemplo, aunque los Japoneses descubrieron recién el nuevo mineral aurihydrargyrumita en el Japón, en japonés su nombre es "kinsuiginkou", y lo propusieron a la IMA que su nombre sea "aurihydrargyrumita" en inglés, que es la traducción al latín de "kinsuiginkou".

Y para los elementos nativos los Chinos y Japoneses siempre incluyen la palabra "nativo" como parte del nombre, aunque la IMA ha declarado que en inglés los minerales elementales llevan solamente el nombre del elemento como nombre del mineral, lo que ocasiona bastante confusión en la literatura inglesa. (Estamos en Mindat constantemente borrando a elementos como aluminio y manganeso de las listas de especies en localidades donde no son presentes como elemento nativo.) Es de esperar que en el castellano también usaríamos "xyz nativo" para los minerales elementales y no solo el nombre químico como en el ingles.
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jm




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 10:10    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola a todos
De alguna manera, yo también estoy más de acuerdo con Miguel, Emilio y Alfredo, en tanto en cuanto creo que se debe ser más respetuoso con el uso del castellano y de los que lo hablamos que con llevar hasta el extremo las recomendaciones de la IMA en los nombres castellanos. No olvidemos que las recomendaciones de la IMA son para los nombres en inglés, y no para ningún otro idioma.
Tal como dice Alfredo, y a pesar de que en una serie de acrónimos soy muy partidario de mantener los correspondientes a la expresión anglosajona en vez de la del castellano (por ejemplo XRD para difracción de rayos X, SEM para microscopía electrónica de barrido, TEM para microscopía electrónica de transmisión, NMR para resonancia magnética nuclear, etc.), en el caso del nombre de los minerales me parece más correcto preferir la ortografía que dicta la RAE aunque suponga separarse de las recomendaciones de la IMA, manteniendo, eso sí, algo de sensatez. Por ejemplo, no me parece mal escribir zeolita, zinc, etc., pero creo que eso de "potasic" (en vez de potásico) como prefijo "rechina" en los oídos...
Saludos

_________________
JM el Tocapiedrotas
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 12:50    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Muy buenas,

Como aparece en el título que encabeza cada entrega, la presente propuesta es eso, una propuesta. Sí, tal vez sea una propuesta compleja, pero creemos que el tema lo merece. Y creemos que merece que haya debate, que se expongan opiniones y se planteen criterios.

Es nuestra opinión, y aquí la exponemos para quien quiera leerla. Llevamos días en ello. Lo único que podemos pedir a los presentes en este foro es que la lean, si quieren, y si les interesa mínimamente el tema.
Si además de leerla hubiera por ahí alguien que nos tuviera en consideración, estupendo, aunque sólo sea por sembrarle dudas, y si es para pensarse mejor como se escriben los nombres y por qué, más estupendo aún.

Pechblenda y volframita (o wolframita) siguen siendo nombres de minerales perfectamente aceptables, pero no como nombres de especies.
Esta propuesta no va directamente de qué nombres utilizamos o no, sino de cómo escribir los que utilizamos.

Los términos científicos se escriben como se escriben, hasta que pasan a escribirse de otra manera. Ahí tenemos el caso del zinc: hace pocas décadas que tanto la RAE como los especialistas ni siquiera aceptaban esta forma con z, sólo con c inicial; después se pasó a aceptar cinc y zinc, dando preferencia a la primera; y ahora resulta ser preferible zinc que cinc (desde noviembre de 2016). En el DRAE on-line sigue apareciendo cinc como término preferente.
En el caso de las zeolitas, en cambio, la única forma que admiten es con c inicial (ceolitas).

¿Escribimos escorzalita, o estrengita?, ¿y por qué no esmithsonita?, ¿o es que el señor Smithson se merece más que respeten la grafía de su apellido que los señores Scorza y Streng? Y lo mismo podríamos decir del señor Carnall, en la carnallita y no carnalita, como se lo merece el señor Connell en la connellita (o tal vez sea conelita), ¿o es que connellita es más castellano que carnallita? Cosas de la tradición.

Cuando hablamos de aproximarnos a la grafía inglesa es en casos como estos, de etimología antroponímica o toponímica, y no siempre (andalucita, brasilianita, moscovita, tirolita). Y cuando la raíz es culta, se actúa de otra manera.
Y claro que respetamos las normas ortográficas del castellano, por eso acentuamos crocoíta, anapaíta o jadeíta, y por eso escribimos los nombres con inicial en minúscula.

Con los nombres en chino o en japonés no nos metemos. Suponemos que debe ser cosa de ellos, y nosotros bastante tenemos con el castellano.

Ya nos queda poco para acabar, y acabaremos con casos concretos, como el expuesto por Miguel Calvo, que ahora no entramos a valorar, ni en fondo ni en forma.

Saludos
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 12:53    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (8)

Las raíces eufónicas

Gracias a la especie byzantievita (Sokolova et al., 2009) descubrimos la existencia de raíces parcial o totalmente eufónicas (inicialmente no incluidas en el Nomenclàtor… de 2010): letras o sílabas añadidas simplemente por cuestiones fonéticas (en la lengua originaria o en inglés), para que el nombre “suene mejor”.
Puede parecer raro, pero así es (y no es algo nuevo).

En el caso de la byzantievita tenemos una raíz mixta (toponímica y eufónica), confirmada por su propia autora, Elena Sokolova: las letras ‘iev’ se añadieron «para que el nombre suene bien tanto en ruso como en inglés», en respuesta a una consulta que hicimos en 2010.

Con raíz únicamente eufónica sólo hay una especie, la iriginita (Soboleva & Pudovkina, 1957), también de origen ruso.

CONTINUARÁ…
Josep Lluís Garrido
Joan Manuel Ybarra
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jm




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 15:02    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola a todos
Joan Manuel, espero que no te hayas tomado a mal mi post último. Por supuesto, sigo con todo el interés vuestra contribución, la cual me merece todo el respeto y admiración, especialmente por lo magníficamente respaldada por las citas bibliográficas que dais. Pero eso no quita que pueda o no estar totalmente de acuerdo o no con la propuesta que hacéis. Puedo aseguraros que es la mejor que he leído hasta el momento para la adaptación de los nombres "IMA" al castellano, pero aun siendo vuestras propuestas totalmente respetables y respaldables no puedo dejar de discrepar en algunos puntos. Insisto, con todo respeto y dando lugar a "que haya debate, que se expongan opiniones y se planteen criterios", tal como bien dices en tu último (bueno, penúltimo) post.
Gracias por vuestra contribución, y mis disculpas si he sido "inocentemente" impertinente en algún momento.
Saludos

_________________
JM el Tocapiedrotas
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Jordi Fabre
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MensajePublicado: 18 Ene 2018 15:51    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

jm escribió:
...Puedo aseguraros que es la mejor que he leído hasta el momento para la adaptación de los nombres "IMA" al castellano...

Totalmente de acuerdo, tan de acuerdo que les hemos pedido a Garrido_Ybarra que si podían ser tan amables de generar (y ocuparse) de una base de datos que utilizaríamos aquí de un modo similar a nuestra base de datos de localidades. Por su parte ellos han dado facilidades y nosotros estamos estudiando las dificultades técnicas pero en principio vamos a intentarlo, por lo que podemos debatir con Garrido_Ybarra posibles discrepancias sobre sus diferentes postulados pero nos parece que el "corpus" de lo que ellos están haciendo es muy válido y en cualquier caso es lo más currado que conocemos sobre este tema ;-)
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 17:23    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Gracias Jordi.
Ya sabes que estamos abiertos a lo que sea que podamos hacer. Todo se andará.

JM, discrepar es bueno, ¿por qué no?
Siempre que se haga desde el respeto, con sensatez y, sobre todo, con conocimiento de causa.
Cuando presentemos, un poco más tarde, los casos concretos que creemos merecen explicación, espero que te quede más claro, y ya veremos cómo quedan entonces las discrepacias de unos y otros.

Salud,
Josep Lluís Garrido
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 18 Ene 2018 18:42    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (9a)

Detalle de casos concretos

Las explicaciones que aquí iniciamos se basan en criterios contrastables y muy meditados, y tienen especial interés en los casos en que puede admitirse una doble grafía, teniendo en cuenta:
- las recomendaciones de la IMA,
- los nombres “oficiales” y su evolución,
- la tradición (en castellano) y
- las normas RAE.

Los casos seleccionados lo son por doble motivo: son especies bastante o muy conocidas y la manera en que se escriben sus nombres creemos que son de las que más debate pueden generar, aunque al final tal vez no sea así.

En los casos de duplicidad de la grafía, de las dos denominaciones posibles, una la consideramos como preferente (a nuestro criterio, según lo expuesto hasta ahora) y la otra como alternativa.
Empleamos una barra (/) para separar ambas formas posibles. Nosotros preferimos la primera de ellas, pero es igualmente válida la segunda, cuando la hay.

1) Raíz antroponímica

- aegirine (aegirina/egirina):
Del antropónimo Aegir, un gigante o dios marino en la mitología escandinava. En castellano se adoptó la forma con e inicial en vez de ae al transcribirlo como si de una raíz culta se tratara.

- carnallite (carnallita/carnalita):
Del antropónimo R. von Carnall (1804-1874), ingeniero de minas alemán. Aquí la ll pasó al castellano como l, de manera errónea, por transcripción fonética.

- černýite (černýita):
Del antropónimo P. Černý (1934-), geólogo checo. Es un buen ejemplo de raíz con diacríticos que pueden mantenerse en el nombre castellano, en las consonantes č y ý. Hoy en día creemos que no debe aceptarse la forma cernyita, sin diacríticos, sobre todo sin la č. Menos aún hacer transcripción fonética, pasando la č a ch. Si, por cuestiones de teclado y programación (por ejemplo, en FMF), no es posible introducir estos caracteres directamente, se pueden escribir en word y trasladarlos después (copiar+pegar).

- pollucite (pollucita/polucita):
Del antropónimo Pollucis (genitivo de Pollux), héroe de la mitología griega. En castellano se adoptó la forma con l en vez de ll al transcribirlo como si de una raíz culta se tratara.

- sylvite (sylvita/silvita):
Es el caso más destacable de los nombres grandfather con raíz antroponímica, por la gran tradición que tiene el término silvita (y más aún en la forma silvina). Viene del antropónimo F. Dubois ‘Sylvius’ (1614-1672), físico y químico neerlandés. Al ser Sylvius un sobrenombre latinizado, en castellano se transcribió como cualquier otro término latino, pasando la y original a i, dando Silvius (=Silvio).

Los casos con s inicial seguida de consonante ya se han comentado sobradamente. Repetimos una vez más: el añadido de la e protética ante una s es normativo para nombres de raíz culta, como se hace en castellano en cualquier tipo de cultismo, pero no debe ser válido para los nombres de raíz antroponímica (ni toponímica).
Ejemplos vistos en alguna publicación:
- ‘escorzalita’, debe ser scorzalita,
- ‘estefanita’, debe ser stephanita,
- ‘estrengita’, debe ser strengita,
- ‘estromeyerita’, debe ser stromeyerita,
- ‘estrunzita’, debe ser strunzita.

Todos estos casos son nombres pre-IMA (anteriores a 1959).

CONTINUARÁ…
Josep Lluís Garrido
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MensajePublicado: 20 Ene 2018 19:29    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (9b)

En lo que sigue, y en lo referente a los minerales pre-IMA o grandfather (“bautizados” antes de 1959), partimos de la idea de que los autores propusieron los nombres en función de los topónimos por ellos escogidos, a menudo en su propia lengua y no en la originaria de dichos topónimos, y así acabaron siendo aceptados en inglés. Podemos especular sobre cómo serían esos nombres de haberse respetando la grafía de la lengua original (tras la transliteración correspondiente, de ser necesaria), y así tendríamos nombres en inglés como andalucite (en vez de andalusite), brasilianite (en vez de brazilianite) o tirolite (en vez de tyrolite).

2) Raíz toponímica:

- andalusite (andalucita):
El nombre inicial fue andalusite (Delamétherie, 1798), del topónimo en francés Andalusie, con s. Después pasó al inglés manteniendo dicha s, andalusite, en vez de la c del topónimo original castellano, Andalucía, por lo que podría/debería haber sido andalucite.

- brazilianite (brasilianita):
Los autores Pough & Henderson la nombraron con z en 1945, al emplear directamente su lengua inglesa: de Brazil y brazilian (= ‘brasileño’ o ‘del Brasil’). Pero podría/debería haber sido brasilianite, del topónimo en portugués, Brasil, con s. El término brazilite (brasilita) ya existía como sinónimo de la baddeleyita (Hussak, 1892).

- fayalite (fayalita/faialita):
Es otro caso de grandfather que no se nombró a partir de la lengua original sino de la lengua propia de su autor, el alemán Gmelin: fayalit (1840), con y, y de ahí fayalite, en inglés. El original, en portugués, es Faial (una de las islas Açores), con i, por lo que podría/debería haber sido faialite.

- kaolinite (kaolinita/caolinita):
Estamos ante un caso de complicada interpretación. La forma tradicional castellana, caolinita, se entiende como derivada de la arcilla blanca llamada caolín, término asimilado así en castellano antes del s. XIX, aunque no de manera generalizada (también se puede ver como kaolín en la literatura mineralógica hispana). Correcto, pero creemos que para el nombre de la especie mineral en castellano podría atenderse al tipo de raíz, independientemente de cómo se transcribiera ésta al nombrar la arcilla (Calderón, por ejemplo, lo escribía con k). En este sentido, estaríamos ante un topónimo de origen chino: Gāoling (literalmente ‘alta colina’), un monte al norte de Fuliang, en la provincia de Jiangxi, donde se hallaba el yacimiento en el que se extraía esa arcilla blanca (para hacer porcelana), cuyas propiedades fueron descritas con detalle por Song Yingxing en 1637 (en un libro sobre artesanía). En 1712, un misionero jesuita francés, F. X. d’Entrecolles, fue quien dio a conocer el yacimiento en Europa, como Kaoling, de aquí la ‘terre de Kaoling’ y de aquí kaolin, nombre en francés para la arcilla en cuestión, y así pasó al inglés. El nombre de la especie mineral, kaolinite, como principal componente del kaolín, es posterior (Johnson & Blake, 1867).

- muscovite (moscovita):
Dana (1850) lo escribió con u de Muscovy glass, es decir, ‘vidrio de Moscovia’, gran región histórica con centro en Moscú, origen de la actual Rusia, en donde se empleaban láminas de este mineral como vidrio para ventanas. Pero podría/debería haber sido moscovite, del topónimo de origen ruso Moskovia (también, Moskovskia), con o, tras transliteración del cirílico. En inglés la región es Muscovy, en cambio su capital se escribe Moscow.

- nantokite (nantokita/nantoquita/nantocoíta):
Su autor, Breithaupt (1868), tomó el topónimo Nantoko (localidad chilena) del alemán de la época, con k, y llamó al mineral nantokit; de ahí pasó directamente al inglés como nantokite, simplemente cambiando la terminación. Pero en castellano el topónimo es Nantoco, con c; por lo que podría/debería haber sido nantocoite (o incluso nantocite). Sin embargo, en castellano es más tradicional nantoquita, tomado de nantokite por transcripción fonética: para mantener el sonido ‘k’, delante de i se puso qu (como se hace en cualquier transcripción de raíz culta), aunque ello significa un cambio en la grafía (de k/c a qu) en una raíz toponímica.

- spessartine (spessartina):
Si bien la forma más tradicional es espesartina (o también espesartita), hace tiempo que ya se utiliza habitualmente el término spessartina, sin e protética (y con ss), por tratarse de una raíz toponímica (de la localidad alemana Spessart). Mejor sólo spessartina, sin nombre alternativo, al igual que es sólo smithsonita, scorzalita, sperryllita, spangolita, stephanita, stolzita, stromeyerita, strunzita, etc. Al igual que en los casos de raíz antroponímica, creemos que siempre debe ser sin e protética.

- strontianite (strontianita/estroncianita):
Es este un caso que puede suscitar bastante debate (e incluso confrontación). En realidad, optar por un nombre u otro depende del origen etimológico que consideremos. Por tradición, se ha escrito y se escribe estroncianita, al considerarla de raíz química: por su contenido en estroncio (transcripción del original strontium), aunque en el castellano del siglo XIX también era habitual el término ‘estronciana’ (del original francés strontiane). No con total seguridad (he visto por ahí alguna publicación en la que hasta el topónimo aparece transcrito, como Estroncia o Cabo Estronciano), pero puede decirse que en castellano se adoptó primero el nombre del elemento químico y después, a partir de éste, el del mineral; o que lo que se tradujo fue directamente el nombre del mineral, strontiante, pensando que este nombre se debía al contenido en estroncio. Sin embargo, pensamos que podría/debería no haber sido así, ya que en realidad creemos que estamos ante una raíz originariamente toponímica (del topónimo Strontian, localidad de Escocia). La razón es que parece ser que primero se descubrió y nombró el mineral (Sulzer, 1790), dedicado a dicha localidad, y después, en este mineral, se descubrió el elemento químico: definido en 1792-93 (por Hope, quien lo llamó strontia) y 1797-98 (por Klaproth), y aislado en 1808 (por Davy, quien le dio el nombre definitivo, strontium); aunque Crawford en 1790-91 ya sospechaba que pudiera tratarse de un nuevo elemento químico.
Lo explicaremos aún con más detalle en la próxima entrega.

- sylvanite (sylvanita/silvanita):
El topónimo Transilvania deriva del latín Ultra Silvam, denominación documentada en el s. XI (literalmente, ‘más allá del bosque’), que pasó a Transilvania (o Transsilvania), vía rumano (lengua románica), y a Transylvania, vía húngaro (lengua no románica). Tanto en rumano como en lenguas vecinas (búlgaro, serbio, turco…), así como en la mayoría de lenguas románicas (castellano, italiano, catalán, occitano, gallego…) es con i, al igual que en la variante alemana Transsilvanien. En cambio, en inglés y francés es con y (Transylvania y Transylvanie), y así lo escribió el autor del nombre, Necker, en 1835; Beudant la había llamado sylvane en 1832. Otros autores atribuyen el nombre al ‘silvanio’, del neolatín sylvanium, denominación que también se dio al telurio/teluro a finales del s. XVIII, ya que este elemento químico fue descubierto en minerales procedentes de Transilvania.

- tyrolite (tirolita):
El autor del nombre inicial fue Haidinger (1845), que escribió tirolit (con i), del topónimo Tirol en alemán, que también es la forma oficial en italiano (además, el topónimo es de origen latino, Tirolis). Pero poco después Dana (1854) introdujo el término tyrolite, del topónimo Tyrol en inglés (y francés), y así quedó.

- vesuvianite (vesuvianita/vesubianita/vesubiana):
El nombre más tradicional sería vesubiana (en inglés, vesuviane), pero dado que la IMA-CNMNC recomienda dar prioridad a la forma con la terminación -anita, tendríamos el nombre castellano vesubianita. Sin embargo, tanto el topónimo en italiano (Vesuvio) como su antecedente en latín (Vesuvius), van con v. De ahí que Werner llamara al mineral vesuvian en alemán (1795); después pasó al inglés, primero como vesuviane o vesuvian y finalmente como vesuvianite (Dana, y otros autores, inicialmente dieron prioridad al actual sinónimo idocrase).
En inglés, al añadir la terminación -anita se evitan posibles confusiones entre el substantivo vesuviane y el adjetivo vesuvian. En castellano esto es aún más evidente, ya que coincide totalmente la grafía del substantivo, vesubiana, con la del adjetivo, vesubiana/o = ‘perteneciente o relativo al Vesubio’.
¿Qué tal la frase «la vesubiana es una especie mineral vesubiana»? Sí, «la vesubiana es muy vesubiana» (Aplicando sentido del humor, diría que parecen frases de M. Rajoy) :-)

- zunyite (zunyita/zuñiíta):
Otro caso especialmente interesante, y curioso, es el de la zunyite (Hillebrand, 1884), con ny (raíz ‘zuny’), que podría/debería ser zuñiite (zuñiíta) o incluso zuniite (zuniíta), del topónimo castellano Zuñi, nombre de una mina del estado de Colorado (EE.UU.) que en inglés pasó a llamarse Zuni (no Zuny), y que también es el nombre de un riachuelo cercano y de una tribu nativa de la zona (de la cultura de los indios pueblo): los zuñi, que es como transcribieron los españoles el término en lengua pueblo sunyitsi.

NOTA
Algo parecido a lo de la vesuvianita/vesubianita (con terminación -anita) ocurre en el caso del sulfuro bismutinita, nombre que substituyó al de bismutina (cambiando la terminación -ina por -inita, Palache et al., 1944), por la similitud de este nombre con el del carbonato bismutita (sólo cambia la terminación, en uno -ina y en el otro -ita). Decisión en este caso discutible, ya que bismutina (Beudant, 1832) es un poco anterior a bismutita (Breithaupt, 1841), por lo que es este último el nombre que Palache et al. podrían/deberían haber cambiado a bismutinita. Además, tenemos el caso del sulfuro berthierita (Haidinger, 1827) y del silicato berthierina (Beudant, 1832), así aceptados ambos actualmente.
Hoy en día parece que nadie discute que el nombre en castellano debe ser bismutinita y no bismutina, lo cual no ocurre entre vesubianita y vesubiana (sin ir más lejos, el propio Díaz G.-Mauriño da preferencia al término vesubiana).


CONTINUARÁ…
Josep Lluís Garrido
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MensajePublicado: 23 Ene 2018 15:11    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

El caso de la strontianita/estroncianita: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

En webs mineralógicas se suele considerar a Sulzer como autor del nombre strontianite; en cambio, en webs químicas (sobre todo británicas) es habitual hacerlo a Crawford, a quien también suelen atribuir el “descubrimiento” del estroncio. Otros opinan que en realidad lo que Crawford demostró en 1790-91 es que la strontianite no contenía bario y contenía “algo nuevo”, pero no demostró que ese “algo nuevo” fuese un nuevo elemento químico (hace falta algo más que las pruebas de color a la llama, ¿o no?).

Crawford era irlandés (británico entonces), y también eran británicos Davy (de Cornwall/Cornualles) y Hope (escocés). Por cierto, en la versión on-line de la Enciclopedia Británica consta que quien primero nombró el mineral, como strontites, fue Hope. ¡Más lío aún! Sulzer, en cambio, era alemán, al igual que Blumenbach. ¿Tendrá esto algo que ver a la hora de atribuir el “bautismo” del nuevo mineral? Pues probablemente sí, y es que competencia en esto de los descubrimientos científicos siempre la ha habido, y malas resoluciones finales también (y sino que se lo digan a Andrés M. del Río y su ‘eritronio’).

Repasemos un poco la historia.

Las primeras comprobaciones, del posible nuevo mineral, las hicieron en 1789 Crawford y Cruickshank, con muestras de lo que parecía ser baritina procedentes de Strontian, Escocia, recogidas por el propio Cruickshank. Crawford comprobó que no se trataba de baritina; ni tampoco era witherit (el equivalente de Ba, así nombrado por Werner en 1790, descubierto hacia 1783), o a lo sumo, sería witherit “contaminada” con alguna posible sustancia nueva. El ensayo de la llama no daba color verde, propio de bario, sino rojo. Crawford hablaba de un «Strontian mineral» (un ‘mineral de Strontian’).

Después, ya en 1790, Sulzer y el propio Crawford analizaron más muestras. Sulzer fue quien utilizó entonces por primera vez el nombre strontianit, en una notas sobre resultados analíticos. Así apareció seguro en Lichtenberg's Magazine (núm. 7, 1791) y Bergmannisches Journal (núm. 1, 1791), donde describe externamente el nuevo mineral, y así consta también en una carta que escribió a inicios de 1791 a Blumenbach, quien también pasó a emplear el mismo nombre. Éste afirmó que dicho mineral no era venenoso para los animales, a diferencia de la witherit. Además del ensayo de la llama, los resultados obtenidos en diversas disoluciones y reacciones de la strontianite no se correspondían con otros hasta entonces conocidos, por lo que pasaron a considerarlo un nuevo mineral.

En 1793 y 1794 fue Klaproth quien realizó nuevos análisis, llamando inicialmente al mineral Strontianerde. En 1794 fue Kirwan quien también lo llamó strontianite, pero atribuyendo este nombre a Crawford (británico como él) y no al alemán Sulzer, algo que después también harían otros autores (anglosajones, claro). En 1794, Schmeisser determinó por primera vez su densidad e hizo nuevos experimentos.

Estamos ante un nuevo mineral que parecía a su vez contener un nuevo elemento químico. Crawford ya pensó en 1791 (o a finales de 1790) que uno de los componentes principales del mineral podía ser un nuevo elemento químico, aunque no pudo demostrarlo convincentemente (lo cual es discutible). Otros también lo pensaron después, pero fue Hope, que realizó numerosos análisis entre 1792 y 1798, quien primero definió las propiedades de lo que él entonces denominó strontia (unos autores dicen que fue en 1792-93, otros que fue más tarde, en 1797). Klaproth, en 1797-98, también lo definió de manera similar a Hope. Pellentier había propuesto el nombre strontiane para el posible nuevo elemento químico (en 1797); este nombre tuvo bastante éxito en España durante buena parte del s. XIX.

El nombre definitivo del nuevo elemento, strontium, corresponde a Davy (a partir directamente del nombre la localidad, según unos, o a partir del nombre previo strontia, según otros), que fue el primero en aislarlo en 1808 (por electrólisis).

Ante esta “historia”, parece claro (o no) que primero se descubrió y nombró el mineral (en 1790-91) y después el elemento químico: definido entre 1792 y 1797 y aislado en 1808, aunque Crawford hablase de “algo nuevo” ya en 1790-91. Me pregunto, ¿qué hacía falta realmente para afirmar que se había descubierto un nuevo elemento químico?, ¿qué pruebas había que aportar para que la comunidad científica lo aceptara?, ¿o acaba siendo una simple cuestión de banderas?

Por todo lo dicho y redicho, creemos que en castellano puede ser strontianita o puede ser estroncianita, a gusto del usuario. Para quienes piensen que primero fue el elemento químico y después el mineral, que sea estroncianita, y también para los partidarios de la tradición y para quienes piensan que es la opción mayoritaria.

NOTA:
La referencia que aparece en la web de rruff correspondiente a la obra Explication Morale du Jeu de Cartes; Anecdote Curieuse et Interessante (de 1778) NO ES válida. Esta obra tiene sólo 24 páginas (más algunas de cortesía) con una temática que nada tiene que ver. Por el título puede localizarse fácilmente en la web de http://www.books.google.es. Para comprobarlo basta mirar la letra, que es similar, pero diferente; por ejemplo, comparando los números 4 y 9 de la página mostrada por rruff (la 99) con los de la obra en cuestión: nada que ver. Dicha página 99 debe corresponder a una obra posterior a 1798, ya que además de aparecer tanto la strontiane como la strontianite, se cita la glucine (berilio), descubierto por Vauquelin en dicho año.

Saludos,
Josep Lluís Garrido
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MensajePublicado: 11 Feb 2018 14:55    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (9c)

3) Raíz culta:

- aurichalcite (auricalcita/auricalcocita):
En castellano podría/debería emplearse el nombre auricalcocita en vez del tradicional auricalcita, para evitar que la segunda parte de la raíz, -calcita, lleve a pensar que el mineral contiene calcio, lo cual es erróneo, ya que contiene cobre. En inglés esta confusión no se da: se escribe -calcite si contiene calcio o -chalcite si contiene cobre. Una simple h marca la diferencia, pero es fundamental. Viene del griego chalkós (=’cobre’), con una ch (letra χ del alfabeto griego) que transcrita al inglés queda igual, pero delante de a en castellano pasa a c. Por ello, en estos casos la raíz con -calcocita parece/es más correcta.
En su Diccionario de términos…, Díaz G.-Mauriño, y Dguez.-Luengo, su experto en etimología, ya hacían esta advertencia: de hecho, ellos consideran que auricalcita es una «denominación errónea» de la auricalcocita. En el Diccionari de Geologia (1997) también se da preferencia al término auricalcocita, mientras que en nuestro Nomenclàtor… dimos entonces preferencia a la grafía auricalcita. Ahora…
Lo mismo ocurre en otros tres casos:
- conicalcita/conicalcocita,
- eriocalcita/eriocalcocita/ y
- natrocalcita/natrocalcocita.

- baryte (baritina/barita):
Díaz G.-Mauriño da preferencia a baritina. En castellano, barita es un término más minero que mineralógico, además de ser el nombre que se da en química al óxido de bario (óxido, no sulfato). El origen del nombre con la raíz definitiva (antes tuvo unas cuantas más) es francés, barytite (Delamétherie, 1797), al que siguió el alemán baryt (Karsten, 1800) y el también francés barytine (Beudant, 1824). En inglés se considera válido el término baryte (nombre IMA), de raíz culta (del griego barýs = ‘pesado´), más que barite, de raíz química (por contener barium = ‘bario’).

- chabazite (chabasita/cabacita/cabazita), nombre raíz de varias especies:
Ejemplo de transcripción errónea, por haberse tomado el nombre en castellano directamente de otra lengua (en este caso del francés chabasite, aunque en esta lengua es preferible la forma chabazite) en vez de hacerlo del original griego chalázios (= ‘piedra similar al granizo’): la ch (letra χ del alfabeto griego), delante de a pasa a c en castellano, no a ch (como en francés o en inglés); y la z (letra ζ del alfabeto griego), delante de i pasa normalmente a c, pero en cultismos también se puede aceptar transcribirla por z (al igual que delante de la e en zeolita, aceptable igual que ceolita). Por ser la forma cabacita/cabazita muy rara en la literatura mineralógica española, anteponemos (aún) chabasita como preferente.

- chalcocite (calcocita/calcosina):
La raíz es culta (ya la vimos al tratar de la auricalcocita): del griego chalkós (=’cobre’), con ch inicial (letra χ del alfabeto griego), que delante de a pasa a c en castellano (en inglés queda como ch); la k (letra κ del alfabeto griego) también pasa a c. Esta raíz aparece por vez primera en el nombre chalkosine (Beudant, 1832), del que proviene chalcosine. Dana primero la denomina con el término alemán chalkosin y finalmente chalcocite (1868). Este último es el que acabó adoptando la IMA-CNMMN. En castellano, calcosina tiene más tradición.

- aeschynite (esquinita/eschinita) nombre raíz de varias especies:
Otro ejemplo de transcripción errónea de la ch (letra χ en alfabeto griego), en este caso del término aischýne (= ‘vergüenza’): el diptongo ai inicial pasa a e en castellano y la y pasa a i, por lo que tenemos una ch delante de i, que en castellano siempre pasa a qu, al igual que ocurre en nombres como cianotriquita, halotriquita, malaquita o quiolita. Diaz G.-Mauriño da preferencia a eschinita, pero lo presenta como una excepción (supuestamente basada en la tradición); nosotros creemos que es mejor que no haya excepciones: mismo problema, misma solución.

- stibnite (estibnita/estibina):
El nombre estibina aparece así escrito en el diccionario de la RAE, pero con remisión al término antimonita, habitual en castellano pero no recomendado por la IMA-CNMNC. El nombre oficial es stibnite (Dana, 1883) cuyo equivalente en castellano es estibnita. Además del añadido de la e protética (delante de la s), hay una pequeña diferencia respecto a cómo se escribe la raíz en ambos casos, aunque el origen de ésta es el mismo: del latín stibium (= ‘estibio’ o ‘antimonio’) y éste del griego stíbi (= ‘negro de antimonio’). Estibina es el nombre más tradicional.

- thaumasite (taumasita):
Otro ejemplo de transcripción errónea, del griego thaumásios (= ‘admirable’), con una th (letra griega θ) que debe pasar a t, no a th. Es un caso de raíz culta que se transcribió como si de una raíz antroponímica o toponímica se tratara, aunque más que probablemente se tomó directamente del francés thaumasite, sin transcribir (cosa realmente rara). Importante: no existe ningún otro nombre de especie mineral con raíz culta en el que la letra griega θ corresponda ahora a th, ninguno, así como ninguna palabra que aparezca en el Diccionario de la RAE, ninguna.

- otros casos de errónea transcripción de ch (letra χ en alfabeto griego):
Hemos visto los casos de chabazite y aeschynite, transcritos al castellano con ch en vez de c (ante a, o, u y consonante) o qu (ante e, i), que sería lo correcto, o tomados directamente del francés (o del inglés). Pero esta incorrecta transcripción (trasliteración) de la letra griega χ se da en tres casos más: synchysite, del término sýgchysis (= ‘confusión’ o ‘mezcla’), tychite, del término týche (= ‘suerte’ o ‘fortuna’), y pachnolite, del término páchne (= ‘escarcha’): sinquisita/sinchisita, tiquita/tichita, pachnolita/pacnolita.

Creemos que todas estas “excepciones”, con ch en vez de c, se deben a que en su momento la transcripción no se hizo desde el original griego sino, casi con toda seguridad, del francés, con lo que sólo se transliteró, cuando existía, la y por i, dando inicio así a una “cadena de transmisión de errores”, de autor a autor, de obra a obra, hasta que el etimólogo Dguez.-Luengo se percató de ello, y así se expuso en Diccionario de términos… de Díaz G.-Mauriño, aunque éste al final acabara optando por la forma tradicional.

Según la propia RAE, en consulta reciente, en todas la palabras del DRAE derivadas de términos griegos con la letra griega χ, en latín ch, la transliteración de ésta es siempre c (ante a, o, u y consonante) o qu (ante e, i), al igual que en el caso de la letra κ, en latín c. Ejemplos: calcolítico, calcopirita, carisma, cólico, coro, cristiano, cromo, cronología, eco; anarquía, arqueología, arquitectura, esquisto, malaquita, quelonio, química, quirófano, etc.
En el caso de la letra griega θ, en latín th, siempre es t.


CONTINUARÁ…

Josep Lluís Garrido
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MensajePublicado: 12 Feb 2018 09:33    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hola a todos
Ahora que mencionáis una consulta a la RAE, yo también hice una respecto al caso de la "esmithsoina/smithsonita". La respuesta fue:
"En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:
A diferencia de los nombres de animales y plantas, que cuentan con una denominación científica además de un nombre común en cada lengua, los minerales cuentan únicamente con los nombres vernáculos en cada lengua, si bien la clasificación realizada por la International Mineralogical Association utiliza como estándar los nombres en inglés (<<aqu>>).
Lo más adecuado, cuando el mineral no tenga ya una denominación en español, sería adaptar su forma a nuestra lengua siempre que sea posible, ya que lo más recomendable en estos casos es que cuenten con una forma propia en nuestra lengua. De emplear las denominaciones inglesas con su forma original, habría que escribirlas con cursiva.
La incorporación de estas voces al español debería seguir los mismos criterios que cualquier otro extranjerismo, criterios que figuran el los preliminares del Diccionario panhispánico de dudas.
Como se indica en la Ortografía de la lengua española, en español no resulta natural articular directamente el fonema /s/ en posición inicial de palabra cuando le sigue otra consonante. En esos casos se articula una /e/ delante de la /s/, de ahí que las palabras de otras lenguas cuya grafía originaria comienza por «s + consonante» (la denominada ese líquida), cuando se adaptan al español, añadan siempre una e inicial de apoyo: escáner (del inglés scanner), eslalon (del noruego slalom), esmoquin (del inglés smoking), espagueti (del italiano spaghetti), estándar (del inglés standard), estor (del francés store), estrés (del inglés stress), esvástica (del sánscrito svastika). Se trata de un fenómeno constante en español, desde sus orígenes, como demuestran las numerosas voces patrimoniales que proceden de palabras latinas con s líquida: escala (del lat. scala), escena (del lat. scena) , escribir (del lat. scribire), espejo (del lat. speculum), esperar (del lat. sperare), estudio (del lat. studium), etc. Incluso hay topónimos tradicionales en español adaptados de otras lenguas que incorporan dicha e-, como Estocolmo (en sueco Stockholm) o Estrasburgo (en francés Strasbourg).
En el caso concreto que nos plantea, ya desde el siglo xix se documenta el uso de la forma esmitsonita, que no presenta ningún problema de adaptación a la ortografía del español:
esmitsonita. f. min. Carbonato de zinc natural (Novísimo diccionario de la lengua castellana [1866]).
«Suele acompañar varias veces a la calamina y la esmitsonita principalmente en las minas de Bleiberg en Carintia, y de Saska en Hungría» (José Oriol Diccionario de materia mercantil, industrial y agrícola [1857]).
«Las especies principales son el hierro nativo, el sulfurado amarillo, el sulfurado blanco, el oxidulado, el oligisto, el oxidado hidratado, el carbonatado, la pirolusita, la esmaltina, la cobaltina, la niquelina, la blenda, la esmitsonita, la piedra calaminar, el antimonio nativo...» (Programa de un curso de historia natural para uso de los institutos [1870]).
Por otra parte, debemos aclarar además que el hecho de que el diccionario académico recoja algunas voces extranjeras de uso común, como stop, no significa que se trate de las formas españolas de estas palabras. Los extranjerismos crudos, esto es, aquellos que conservan su grafía y pronunciación original, aparecen en el diccionario en cursiva."

Bueno, pues ya veis... Por cierto, algunas cursivas, así como algunos diacríticos, pueden haberse perdido en el "copy&paste"... En mi opinión, los criterios de la RAE deben prevalecer. En aquellos casos en los que no esté claro cuál es el grafía oportuna para un nombre mineral, es razonable atender a otros criterios, como pueden ser, muy acertadamente, los de la IMA, pero cuando existe la grafía desde antiguo, y encima es la que se atiene a las normas de la RAE, opino que ésa debe darse por la correcta.
Saludos.

_________________
JM el Tocapiedrotas
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 12 Feb 2018 14:43    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

Hicimos una consulta similar y con similar respuesta, aunque sin nombrar a la IMA. Nosotros respondimos recordando precisamente la recomendación IMA sobre la grafía de raíces antroponímicas y toponímicas, sí, para los nombres en inglés, pero que consideramos debe prevalecer en cualquier caso (y sin excepciones). Repetimos, para raíces antroponímicas y toponímicas; para el resto, así como para prefijos y acentos, deben aplicarse las normas RAE.

Ya sé la importancia que para la RAE tiene remitirse a textos tradicionales, pero remontarse al siglo XIX tiene en este caso poco sentido, más allá de motivaciones de tipo histórico y evolutivo. Las lenguas evolucionan, el léxico también (especialmente si hablamos de términos técnicos/científicos) y la grafía de las palabras más aún, además de los cambios introducidos en normativa ortográfica (muchos desde el XIX).

Y si tenemos que remitirnos al s. XIX, puestos a buscar referencias, hay que recomendar (a los de la RAE sobre todo) la consulta de obras realmente mineralógicas e importantes, como Elementos de mineralogía general... (Naranjo, 1862) o Lecciones de mineralogía... (Muñoz de Madariaga, 1897): en ambas, smithsonita.

Sobre la smithsonita, en el DRAE on-line ni aparece: siguen considerando únicamente el término calamina, como «carbonato de cinc, anhidro»; término que en las dos obras anteriores ya aparece como sinónimo.

A estas alturas del s. XXI, con todo lo que ha evolucionado la nomenclatura mineralógica, escribir esmitsonita (con la e protética y con t en vez de th) es simplemente una aberración, trasladable a todos los demás casos de nombres con raíz antroponímica o toponímica. O tal vez ¿los "clásicos" deben llevar la e protética y los "modernos" no?
Y si de evolución léxica hablamos, es un anacronismo, que sólo debería emplearse en contextos históricos, como ejemplo de términos antiguos, obsoletos.

Por otro lado, los ejemplos de nombres geográficos no son válidos porque tienen sus propios criterios de transcripción, por cierto bastante arbitrarios (palabra de geógrafo): Estrasburgo sí, pero Estutgar no (la "cara tradicion"). En esto además también hay diferencia de criterio respecto a lo que recomienda la Sociedad Geográfica Española. Por ejemplo, para la RAE «en los topónimos con cambio de denominación oficial en favor de la forma local, pero que cuentan con una forma tradicional española plenamente vigente, se prefiere la forma española». Para la SGE, ambas son válidas pero primero la local y después la española.

Y recordemos los casos de nombres de elementos químicos, a los que ya hice referencia en una respuesta anterior.

Saludos,
Josep Lluís Garrido
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Garrido_Ybarra




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MensajePublicado: 12 Feb 2018 23:38    Título del mensaje: Re: Nomenclatura en castellano para minerales  

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE NOMENCLATURA EN LOS NOMBRES DE MINERALES EN CASTELLANO (10)

Tablas comparativas de nombres en diferentes publicaciones

Las 6 tablas adjuntas son un repaso de la evolución de nombres citados en las entregas anteriores tal y como aparecen en publicaciones de diversa índole.

Hemos buscado sobre todo obras de tipo diccionario/glosario, pero también una muestra de las muchas guías que aparecieron en los 90-00 y, además, algunos clásicos anteriores, que corresponden a 1) dos clásicos de contenido general: las traducciones del Tratado de Mineralogía(1961) y del Manual de Mineralogía de Dana (1982), y 2) tres clásicos de la mineralogía española de la segunda parte del s. XIX e inicios del XX (aunque sea una obra de mineralogía topográfica, entre estos últimos también hemos incluido Los minerales de España de Calderón, 1910). Finalmente, al inicio de cada tabla hemos añadido la web de Mindat (que en esto de los nombres deja mucho que desear).

No hemos añadido el Diccionario de la RAE (on-line) por la bajísima cantidad de nombres de minerales incluidos en el mismo: de todos los consultados, sólo aparecen baritina, estibina y estroncianita.

Diccionarios/glosarios modernos:
- Euromin (2017): Minerals terminology.
- Real Academia de Ciencias (RAC) (2010): Glosario de Geología.
- L.A. Alonso (2009): Glosario de Geología y Geotecnia.
- Oxford-Complutense (2009): Diccionario de Ciencias de la Tierra.
- O. Riba [dir.] (1997): Diccionari de Geologia.
- J. Dávila Burga (1995): Diccionario geológico.
- C. Díaz G.-Mauriño (1991): Diccionario de términos mineralógicos y cristalográficos.
- G. Draper & G. Yanni (1987): Diccionario de términos geológicos inglés-español.

Guías modernas:
- Ďud’a & Rejl -trad. varios- (2010): Minerales.
- Korbel & Novák -trad. S. Madroñero- (2004): La enciclopedia de los minerales.
- O. Johnsen -trad. J. Farran- (2002): Minerales del mundo.
- A. Glez. García et al. (1996): Minerales…
- J. Mollfulleda (1996): Minerales…

Clásicos:
- Hurlbut & Klein -trad. Aguilar Peris- (1982): Manual de Mineralogía de Dana.
- Klockmann & Ramdohr -trad. Pardillo- (1961): Tratado de Mineralogía.
- S. Calderón (1910): Los minerales de España.
- M. Rivas Mateos (1906): Compendio de mineralogía…
- J. J. Muñoz de Madariaga (1897): Lecciones de mineralogía…
- F. Naranjo (1862): Elementos de mineralogía…


Hay casos en los que en todas estas fuentes aparece el nombre con la misma grafía (en cuanto a la raíz):
- fayalita (excepto Mindat, también faialita),
- pachnolita (exc. Riba, 1997, también pacnolita),
- smithsonita (ni esmitsonita ni esmithsonita),
- stichtita,
- strengita (exc. Riba, 1997, también estrengita),
- strunzita,
- tirolita (exc. Mindat, también tyrolita).

El caso de la sperrylita es curioso, por la excepción que hemos hallado: aparece siempre así escrito excepto, nada más y nada menos, que en la traducción del Manual de Mineralogía de Dana (Hurlbut & Klein, 1982), donde vemos ‘esperrilita’ (¡Guau!).

En cuanto a si hay que anteponer o no la e protética ante la s en nombres de raíz antroponímica/toponímica, si hay que discutir algún caso, que no sea el de la smithsonita (así escrito en todas las obras consultadas); serviría mejor un nombre como ‘estefanita’, que sí tiene más “tradición”. Respecto a la scorzalita, sería extraño apelar a la tradición y escribir ‘escorzalita’, al tratarse de una especie más bien “moderna” (Pecora & Fahey, 1949).



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